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WORKING WEEK UC

Entrevista Johnny Carmona en Working Week
En el marco del Working Week, la inauguración se llevó a cabo con los académicos y alumnos involucrados en el proyecto, el rector Salvador Corrales Ayala y los padrinos del evento, Silvia Pasquel y Johnny Carmona.
Se entrevistó a quienes apadrinaron el evento y cortaron el listón para dar inicio a las actividades del Working Week que tuvieron lugar en la Universidad de la Comunicación, del 13 al 15 de noviembre.
Johnny es una voz con peso, ícono de la comunidad LGBTTTI y del medio periodístico, quien se ha construído carrera y nombre, egresado de la UNITEC en 1997. Profesor de publicidad, producción y relaciones públicas en la ETAC y en la UC a partir del 2002.
P: ¿Qué se siente ser padrino del Working Week aquí en la universidad?
R: La verdad es que creo que cuando una nueva generación tiene ganas de hacer algo y de repente dicen que “la botarga del parque” nos inaugure; es un reconocimiento a la relevancia de lo que hago y se siente bonito. Creo que siempre celebrar el trabajo de los alumnos que hacen enteramente ellos, el estar resolviendo cosas de última hora y ser parte del momento emotivo al inicio de algo, se siente bien bonito.
P: Platícanos sobre tu historia dentro del medio como activista y voz dentro de la comunidad LGBT—
R: De entrada, siempre me gusta aclarar que no soy activista. Me gusta llamarme entusiasta, porque activista implica muchas responsabilidades que no tengo y no cubro, justamente por eso hay debates que se abren cuando la gente —con toda la razón del mundo—, ven el trabajo de las personas y dicen “¿en qué momento eres activista?” y yo digo “Si no soy activista”.
Soy alguien quien tiene un foco encima y le gusta hablar de temas que cree que son relevantes, y eso me hace ser entusiasta de la comunidad LGBT. Para mí la gente activista es la gente que va y se planta afuera de la cámara de diputados luchando, y su vida entera es única y exclusivamente para la lucha de los derechos. Siento que hay puntos de mi vida, de mis actividades que son muy banales, que no necesariamente son con el activismo, entonces no creo cubrir los requisitos, pero sí vivo con una responsabilidad de hablar de los temas.
P: Igual eres maestro ¿en qué momento de tu vida optaste por la enseñanza?
R: Fijate que fue muy orgánico porque yo crecí en un hogar donde la docencia era parte dé. Mi mama fue maestra, ya se retiró pero durante 37 años fue maestra de
primaria. Incluso el primer año de primaria mi mamá fue mí maestra. De hecho, nunca me educó como mamá, siempre me educó como maestra. Todo era muy lúdico y todo era en esquemas. Para mí todo fue muy orgánico, incluso como una inercia el dedicarme a dar clases. Empecé en 2002, tenia 22 años. Mentía sobre mi edad pues de repente la gente considera que la edad es directamente proporcional a la experiencia o al respeto. Entonces el pararme frente a un grupo y tener 22 años era como “¿tú qué me vas a decir?”. Han pasado 17 años donde yo mismo he crecido en las aulas, donde yo me he encontrado, me he desencontrado, y nunca he dejado de aprender y de replantearme la manera en la que abordo los problemas, abordo a los alumnos, abordo este deseo de erogar o ayudar a erogar mejores profesionistas a la sociedad.
P: ¿Igual cómo ícono de la comunidad LGBT+ y una voz con peso?
R: Todo viene de lo que creo que es el reboté de un niño bulleado en la secundaria. En general la escuela para mi fue muy traumática. Siempre fui el niño en el rincón, el niño joto, maricón. Jugando con las niñas nada más. Que eso hace que yo hoy sea muy sensible a los temas de mujeres, todavía estoy tratando de entender de qué manera apoyar el feminismo desde que los hombres, no podemos ser feministas, porque pues desde nuestro privilegio de ser hombres, no hay manera. Pero podemos no ser un estorbo, podemos hacer muchas cosas.
Y porque hay una memoria y un agradecimiento histórico a lo que han hecho las mujeres por mí. Siempre estuvieron ahí por mí. Cuando acabé semidesnudo en la cancha de basquetbol de la secundaria, las que fueron a darme la mano y me sacaron de ahí, fueron las niñas ¿sabes?
Creo que hay muchas cosas que tengo que agradecer, también por lo mismo un día dije, nunca más. La gente se va a callar para escucharme y va a voltearme a ver. Entonces me fui construyendo yo solito, quizá por un deseo muy frustrado al haber estado en la sombra mucho tiempo, eso se fue entretejiendo con el ser un profesor que al final eres igual, un foco de atención. Hoy con toda esta atención encima es cuando sí reflexiono sobre mi privilegio y responsabilidad y trato de hacer lo mejor que puedo.
P: Y, en tu experiencia ¿qué le puedes aconsejar a los más jóvenes que igual sufren todo esto?
R: Desafortunadamente, aprueban leyes, evolucionan las cosas y hay situaciones en las que efectivamente, podemos vivir en oasis, mini islas de derechos, pero de todos modos la violencia sigue existiendo, la discriminación, el acoso, el señalamiento.
Hay que entender que hay que conocer la historia, porque aunque eso me haga sonar muy mayor, hay una tendencia de las nuevas generaciones a olvidar el pasado. A que
si hoy medio vivimos en una zona de confort, pues ya está. “¿cómo lo logramos?” quién sabe “¿quién se partió la madre por nosotros?” nadie sabe.
Me gusta decirle a las nuevas generaciones, que se informen, aprendan de dónde vienen y de dónde viene toda esta aparente libertad que tenemos. Y también ser conscientes de las zonas de confort y las burbujas de privilegio, y el como expandir esa burbuja. El día que comprendí que Zapata, aunque sí venia del pueblo y de abajo, aún en ese contexto él era un tipo privilegiado, y justo desde ese privilegio a él le dieron ganas de salir y luchar por los que no tenían ningún privilegio. Pues es una cosa súper inspiradora, a mí me gustaría ser una chispita de inspiración. Salir, hablar y no quitar el dedo del renglón.
P: ¿Crees que las marcas lucran demasiado con la lucha LGBT+?
R: Mira, hay 3 tipos de marcas en México. Las marcas —que son las mínimas— que tienen una convicción real y se han sumado. Otras marcas que algún becario LGBT les dijo “oiga, esta de moda esto” y dijeron “va”, y lo hacen mal, lo hacen forzado, burdo. Creen que es solo ponerle un arcoíris a las cosas, frivolizan la lucha y efectivamente solo buscan lucrar. Y esta el tercer grupo a quienes les vale madres, y siguen queriendo ser homófobos, siguen querer teniendo estas bases recalcitradas de la heteronorma y el patriarcado. El objetivo ideal sería que las marcas tuvieran la convicción de entender que a partir de el mejoramiento de la calidad de vida de los consumidores obtienes muchas más ganancias, pero que ese sea el objetivo.
P: Como última pregunta para cerrar ¿cómo propondrías mejorar la situación de la comunidad?
R: Creo que a nivel interno hay que trabajar mucho en la empatía, acabar con nuestra LGBTfobia internalizada. Porque desde dentro somos homófobos, transfóbicos, lesfóbicos. Entre homosexuales si no eres blanco, no tienes dinero, no eres lo que yo entiendo como guapx, si no tienes cierto peso. Al interior, es un infierno. Entonces creo que para progresar como población LGBT —ni siquiera comunidad—tendríamos que trabajar sobre los propios demonios que nos hacen terribles seres humanos. El ser LGBT+ no te exime de tener todo eso.
Por Luis Diego González Montes.
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